Dante VillegasElecciones, La Costa, Desensobrando la NoticiaHace 1 mes124 Vistas
Mientras algunos medios disfrazan operaciones como si fueran investigaciones serias, en La Costa sabemos leer entre líneas.
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TogglePor Dante Villegas – Sin corbata, sin filtro
La reciente nota de Agencia NOVA contra el concejal Martín Poustis no es periodismo: es un tiro con nombre y apellido, una jugada política cargada de veneno, exageraciones y frases hechas.
No se trata de criticar —bienvenida la crítica cuando es honesta—. Acá estamos ante una operación burda, sin una sola prueba judicial, administrativa ni contable, pero llena de humo, prejuicios y bajezas personales.
Vamos a hacer lo que pocos hacen: leerla, analizarla, y después desarmarla pedazo por pedazo.
La nota arranca con un reproche clásico de la política chiquita: dicen que Poustis es “no oficialista”, pero vota ordenanzas del Ejecutivo.
¿Y cuál es el problema?
Votar a favor de una ordenanza no es ser servil. Es ser parte de una institución democrática. En 2023, Poustis votó una ordenanza impositiva que —aunque tenga aumentos duros— es la que permitió mantener servicios, obras y pagos en un contexto inflacionario brutal.
¿Acaso no la votaron también concejales de otros bloques?
Pero claro, cuando un concejal responde a una línea que no le rinde cuentas al intendente de turno, molesta.
Una de las partes más graves de la nota es también una de las más sucias:
Acusan al concejal de tener una flota de transporte a nombre de su familia, y de verse beneficiado en licitaciones públicas.
¿Pruebas? Ninguna.
¿Expedientes? Cero.
¿Denuncias en el Concejo Deliberante o en la Justicia? Tampoco.
Ni siquiera hay incompatibilidad legal. El vehículo señalado ni siquiera figura en contratos actuales, y no hay ninguna relación formal entre Poustis y los titulares de esos autos.
Si esto fuera cierto, que presenten la denuncia como corresponde. Pero no lo hacen, porque saben que están tirando con humo.
Sí, el Movimiento Evita acompañó la organización de vecinos sin techo en el Barrio 1° de Mayo. Y sí, también ayudó a que esas familias pudieran tener electricidad, con papeles de domicilio otorgados por ANSES.
¿Eso es delito? No.
¿Eso es usurpación promovida desde el Estado? Tampoco.
Es parte de una realidad social que el Estado formal decidió ignorar, y que el Evita acompañó. Que moleste a los dueños del PJ local no hace que sea ilegal.
La vieja y gastada frase: “maneja planes”. Como si fuera un patrón de estancia repartiendo favores.
En realidad, Poustis participa en el sistema de cooperativas y unidades productivas del Movimiento Evita, registradas en el Ministerio de Desarrollo Social, con sus padrones, auditorías y pagos bancarizados.
Decir que él decide “quién cobra y quién no” es desinformar con malicia. Es el tipo de verso que algunos sectores conservadores, y otros del PJ clásico, usan para ensuciar a los que sí trabajan en los barrios.
Esta línea directamente es miserable. No tiene ninguna denuncia, ningún caso, ningún nombre. Solo una frase sensacionalista para buscar lágrimas o indignación.
Prometer viviendas es algo que hacen todos los espacios políticos. Gestionar políticas habitacionales no significa tener la culpa de cada demora del Estado. Ni Nación, ni Provincia ni el Municipio pudieron resolver todas las demandas habitacionales.
Entonces, ¿por qué culpar a un concejal?
Esto ya es editorial puro de un sector que está en plena rosca electoral y lo quiere afuera. No informan: confiesan su bronca.
Si Poustis quisiera “un carguito”, lo tendría. Pero eligió otra cosa: construir con los pies en la tierra, con las organizaciones, con los que no entran en las listas del poder tradicional.
Esa independencia es lo que más les molesta.
Y finalmente, la frase con la que intentan enterrarlo:
“Está devaluado, lo tuvimos todos, no sirve, no tiene respaldo…”
¿Así hablan del que no pueden controlar? ¿Así se refieren a un dirigente que sigue caminando los barrios, mientras otros solo caminan despachos?
Martín Poustis puede gustarte o no. Podés coincidir con su discurso o tener mil diferencias con su forma de hacer política.
No estamos para defenderlo. No es nuestra tarea.
Tampoco nos interesa ponerle moño a ningún dirigente.
Pero una cosa es clara:
Las operaciones berretas disfrazadas de periodismo no deberían pasar como si nada.
Porque si hoy es contra él, mañana puede ser contra cualquiera. Y en esa lógica, perdemos todos.
No hay causas judiciales, no hay incompatibilidades, no hay pruebas concretas. Solo bronca, rumores reciclados y un guión que huele a interna mal digerida.
No lo defendemos. Pero no nos comemos el buzón.
Y mucho menos cuando viene armado por los mismos de siempre.