Entrevista exclusiva de Dante Villegas a Martín Negro
✍️ Por Dante Villegas – Ensobrados.com.ar
Martín Negro volvió a la escena política local como quien vuelve a su casa y encuentra intrusos viviendo en el living. No pidió permiso ni avisó por WhatsApp: directamente pateó la puerta. Dice que vuelve por la gente, no por los cargos. Pero, ¿cuánto hay de épica y cuánto de cálculo?
Lo entrevisté sin corbata, sin pauta oficial y sin filtro.
Dante Villegas (DV): Martín, ¿por qué volver ahora? ¿Te agarró la nostalgia o viste un negocio?
Martín Negro (MN): Volví porque siento que mi pueblo está siendo rifado. No vine a buscar un sillón, vine a poner la cara. La Costa no puede ser un club privado de funcionarios ricos y vecinos pobres.
DV: ¿No es un poco romántico pensar que te esperan con flores?
MN: Sé que hay gente que no me quiere ver ni en figuritas. Pero también hay vecinos que necesitan una voz que no se arrodille. Yo camino la calle todos los días y la bronca es real.
DV: ¿Quién te incomoda más: el intendente, los punteros o los empresarios amigos del poder?
MN: Todo es un combo. El intendente reparte favores, los punteros venden la militancia como si fuera delivery, y los empresarios se llevan la mejor tajada. Mientras tanto, al vecino le prohíben vender churros en la playa porque “no tiene permiso”.
DV: ¿Vos decís que hay un negocio detrás de cada decisión?
MN: No lo digo yo, lo dicen los números. Las concesiones se reparten siempre entre los mismos. Y si preguntás, te mandan a pasear.
DV: Hay quienes dicen que tu regreso es puro marketing. Que querés posicionarte para 2027.
MN: El que dice eso nunca me vio levantando bolsas de cemento o vendiendo diarios para bancar mis estudios. Yo no vivo de la política. Los que hoy se hacen los dueños del pueblo ayer golpeaban puertas pidiendo laburo. Hoy reparten contratos como si fueran caramelos.
DV: ¿Te ofrecieron algún cargo para que te calles?
MN: Dos veces. Y no acepté. Porque cuando te pagan para callar, dejás de existir como persona.
DV: En Ensobrados siempre decimos que la política local está llena de “ensobrados”. ¿Vos también lo ves?
MN: Claro. Hay periodistas que no hacen preguntas, concejales que levantan la mano sin leer y funcionarios que reparten pauta como si fuera suya. La plata pública no es un botín.
DV: ¿Cómo pensás pelear contra eso sin terminar aislado?
MN: Con vecinos organizados y sin miedo. Si el pueblo se calla, gana la rosca. Si el pueblo habla, tiemblan los que se creen intocables.
DV: Si tuvieras que decirle algo al poder local en una frase…
MN: Que disfruten mientras dure, porque los vecinos están tomando nota.
DV: ¿Y para la gente?
MN: Que no se dejen convencer por un bolsón o un contrato precario. La dignidad no se negocia.
Martín Negro dice que no vino a pedir permiso. Que vino a patear la puerta. Y a juzgar por el ruido que hace su regreso, parece que las bisagras del poder local ya están crujiendo.
¿Será el nuevo abanderado de los vecinos sin voz o terminará jugando el mismo juego que critica? En política, todos prometen ser diferentes… hasta que les pasan la lapicera.
Lo que está claro es que este regreso no es tibio. Y en La Costa, donde los negocios se reparten a puertas cerradas, cualquier puerta pateada es noticia.